Ese papel

Ese papel

Aquél no era el tiempo escrito en un papel,
era más que eso; era la espera llena de días coloridos
y de días lluviosos y de cantos nuevos.

Ese tiempo sabía que llegaría al final algún día, solo
era esperar a que las horas pasaran, los segundos
avanzaran y que el día dejara de ser día y la noche
dejara de ser noche.

Un día ese papel vio que tenía nuevas letras y tenía
una voz distinta; una voz que llegaba del sur, una voz
que vibraba y tenía sabor y olor.

Ese papel latía tan lleno de aromas, tan lleno de cielo
tan lleno de ti. En ese papel mi lengua siseaba al
viento y mis manos estrujaban tus ganas.

Y el tiempo parecía dormido, él cerraba los ojos y el
tiempo pasaba de largo y el papel se llenaba de sal.

Ese papel tenía el sabor de la espera en cada gota de
tinta, sudor y sangre.

Ese papel tiembla entre mis manos, tiene magia y
esencia, tiene promesas y amor. Ese papel está lleno
de vida, tanta vida que ya no cabe y gime y se
derrumba y cada letra nace y muerde mi existencia.

Ese papel.

Ese papel esperaba desvestirse entre mis dedos, y así
fue.

Mujer demonio

Mujer demonio

Entonces cayó la noche, desnudándola, excoriándola
dejándole la carne viva.
carbonizándole los huesos, llenándole las uñas de piel tibia.

Y el aliento chasqueando, resbalando desde la garganta,
mirando el vacío de la cuencas oculares
que yacían rebosando laberintos llenos de dolor.

Fue entonces que ella abrazó la vida con los dientes
dejando fluir las tormentas que habitaban en su interior;
un breve movimiento diciendo un viaje manso acariciando su cabello,
y una brisa ligera y fría se frotó contra su cuerpo,
y con los pezones erectos descendió sobre el espejo casi imperceptible,
lanzando un resuello de humo que eventualmente rompió en olas de mujer.

Con la sonrisa hecha girones y un pedazo de vida como mueca retorcida,
parpadeaba goteando grietas, lágrimas y sal.

Fue ahí donde todo tuvo sentido, ella caminó doblando los pliegues en cada mirada,
con el sabor de la hiel lamió las cicatrices disfrazadas de caricias.
Vivía cada sensación, abriendo las fauces y acunando entre sus brazos cada latido.

Y un nombre.

Desde el otro lado de la cama

Desde el otro lado de la cama

Como aquella vez en que la muerte enredó sus
dedos entre mis sábanas.
Estoy aquí, ahora cobijándola entre mis capas
más oscuras.

Abraso el sueño con la duda flotando sutil,
como asomándose al precipicio;
ese donde se respiran todas las sospechas.

Esa misma que me mira desconcertada,
tratando de arrancarme el miedo que
sólo a mí me pertenece.

De este lado soy un bramido de algo que
todavía no muere,
un instante dentro de un universo que colapsa
con el destino; el mío.

De este lado nada viene y nada va, aquí soy un
par de ojos llenos de un vacío pusilánime,
la sombra silenciosa que duele y que olvida marcharse.

De este lado soy sólo una ilusión óptica.

Gotas de absurdos

Gotas de absurdos

Soy mi propia sombra;
una que viene de un mundo más rojo
y lleno de sangre,
metros de piel,
costillas y huesos.

Soy mi propio monstruo;
uno que asoma desde la terquedad,
con los ojos fríos y que invitan a quebrarse  por dentro.

Agosto se vislumbra como un buen territorio,
cicatrices revolotean entre los pies,
salivando melancolía ahí;
justo donde  la nada parece llenarse contigo.

La sensación del vacío dentro del vacío crece inquietante,
instantes impávidos alimentándose de la oquedad,
que a su vez se dulcifica en gotas de absurdos.

Soy mi propio camino;
uno que viene impreciso
y que mira de soslayo cada uno de los atardeceres que guardas
entre lo que piensas y lo que dices.

Soy el  viento desnudo de sus garras,
un algo domesticado,
un algo en el que respiras y bebes,
sudor y gotas de sexo recién deshilado,
un halo de aromas y breves bramidos.

Un lugar hundido
al borde del comienzo.

Soy yo;
colapsando dentro de ti, de mí.

Una historia que lleva a un laberinto
en el que la catástrofe y nosotros
anidamos en el vientre para ser un solo veneno.

Decir también que soy el grito,
uno que te invoca,
lleno de vida.
El espacio en el que juegas.
El acaso y el ocaso.

Soy  el lado oscuro,
ese que susurra entre la colisión de dos mentes.

El espejo en el que trasmutas
y dejas de ser tú,
para empezar a ser yo.

Agosto parece ser un buen comienzo

Bosque de arena

Bosque de arena

Escuchó el murmullo de unos pasos mientras se abría camino entre los cilindros que exhalaban vapor, cada tubo era de un plata brillante. Ella miraba alrededor tratando de entender el negro viscoso que bañaba las paredes; tan líquidas como negras, semejantes a pájaros de alas oscuras batiéndose aferradas en cada pared.
Buscó a tientas la salida y solo consiguió lanzar un gruñido, trataba de gritar, y en su desesperación sintió un tapón de arena en la boca, probando cada grano con la lengua. Hasta ese momento no comprendía, veía cada grano de arena con el roce de la lengua; explosiones de marrones, ocre, oro y beige, cada color terroso le inundaba la boca, dejándola seca. Palpaba la tierra y la sal. Al intentar buscar con sus manos, el miedo la invadió, abrió la boca y al querer gritar sintió el verde, el aguamarina y la boca llena de olas. Con la lengua ahogando las palabras, abrazó la pesadilla y despertó escupiendo.