Amanecías

Amanecías

Ella gritaba con las palabras contenidas
escapando por el borde de su cuerpo,
gemía, ardiendo sobre la piel que la envolvía mordiéndola.

En la lengua húmeda se
empezaron a escribir todas las historias
las palpaba,
probando cada una de ellas,
y entre cada palabra
existía un sabor distinto.

Y se aferraban a las noches con la boca sedienta,
y un par de caricias desveladas
con las ganas danzando como olas,
que se agitaban al contacto de los cuerpos.

Así él, intentaba sus noches
donde renacían en cada ceniza
que se dibujaba en la piel,
y besaba con suavidad los contornos
que vibraban caprichosos entre sus dedos.

Y con lenguas humeantes
lamía los capullos de sus valles, que coronaban erguidos;
orgullosos, con el brillo de la saliva goteando el deseo.

Sus manos caminaban el mar de su cuerpo
ahogándolo en profundos gemidos,
y con el roce de las sábanas cantando entre las pieles.

De las bocas nacían las promesas
bebiendo de cada lunar,
estacionando la lengua en todos sus lugares.

Haciéndolos suyos,
exigiéndolos como parte de él.

Amanecías.

En la piel

En la piel

Quizás solo sea una una noche desnuda entre sus brazos,
un laberinto cargado de dudas.
O bien un sentimiento palpitando mordiendo la carne,
un río incontenible mojándole la lengua.

Las miradas se guardan dentro de un sueño turbio,
una caricia está sembrándose tan adentro
que germina explotando nuevos mundos.

Las dedos dibujan las colinas de este territorio, tan suyo,
haciéndonos canción dentro de un espasmo.

El infierno lo llevamos en la piel, líquido;
tanto que se alimenta de
naufragios, de agua naciendo de su boca.
Y de ganas.

El deseo es una erección que sonríe bailando entre los dientes,
la distancia miente y se refugia en cada esquina,
y un pedazo de vida está aquí; dentro de la hoja.
Soy tormenta porque él me hace.

Los ojos son caminos de puertas abiertas, un poema es la sangre
que se agolpa en el pecho, y cada suspiro dice su nombre.

Quizás sólo sea una boca inquieta jugando entre sus piernas.

Y suceda.

Con abril cocido en la piel

Con abril cocido en la piel

Aguardaba con la mirada impaciente,
donde todo giraba de un modo extraño
cada movimiento decía mentiras con los rostros alados,
y palabras aferradas en la hoguera.

Bajo su nombre aún quedan trazas de ceniza y fuego,
en la boca entreabierta lleva murmullos de caídas verticales
y algún destello adornando los ojos; ojos pontenciado vida.

Las cicatrices son caminos con el tiempo extraviado,
desnudo y con la sed apagada;
arañando pedazos de alma y cielo.

Hoy el tiempo nos está viviendo,
tiene la mirada larga y cruje bajo nuestros pasos,
la espera arde.

Y él conmigo.

Con el Abril cocido en la piel invade los sentidos,
acompañando un lenguaje que se abre paso dibujando agua,
las tormentas cobran forma,
los gritos bailan en la punta de la lengua.

Y la vida parece existir.

El cuerpo es uno sólo, el vaivén de los latidos estalla en nuevos mundos,
cada suspiro se siembra y crece más adentro,
llenando de madrugadas de sonidos y viento.

Un escozor arde en la garganta, las sensaciones florecen,
los cuerpos vibran, las pieles se funden entre las sábanas.

Y yo, aún puedo galopar sobre tu nombre.

Será

Será

Será inventar todos tus finales.
Moldearlos, delinear la mirada con naufragios nuevos.
Será llenar de agua la sed.
Será llegar.
Será abrazar la noche que tiembla llena de sombras.
Será desbarrancarme en tu boca.
Caer, ahogarme en saliva.
Morir de a poco.
Inventarme.
Ser.
Será que el tiempo está bebiéndonos lento.
Será que erosiona el hastío.
Me desmorona.

6 cosas

6 cosas

Te hablaría del silencio que está gimiendo tu nombre,
de la sombra quebrando el espejo.
Y de ésta que soy yo. A veces

Te hablaría del vacío que abre la boca y devora todo,
del final de esta tarde.
De éste calor extrañándote.

La brisa es un leve susurro,
tiembla al menor roce de la piel,
mientras varias sonrisas adornan notas desgastadas.

Aquí las luces bailan lejanas,
en una caricia última; desde éstos ojos,
puedo ver como le hacen el amor al cielo.

Inquietante es el azul que tengo bajo mi falda,
como cuando el vacío parece llenarlo todo,
miro mis manos deseando un poco más de nosotros.

Soy una pausa y tú la tormenta,
puedo sentir como crecen tus pasos,
aquí, el tiempo está tragándome la angustia.