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Magia descarnada de Catysse

Magia descarnada

Magia descarnada

Rápido,
así es como quería sorber la vida en cada agujero en la cabeza.

Magia descarnada,
colmena de mil tentáculos,
odio en celo,
boca de comienzos y color rugido.

En el tejido de la tarde las hojas se arremolinan bajo las uñas,
la desesperanza florece y apenas duele.

El segundero arde a destiempo,
el futuro arrugado en el bolsillo.

Y en la orilla, el lobo escampa bajo mis pies.

Domesticados

Domesticados

Cuando el retorno pierde la cordura,
dando paso a un dulce desencanto.
Cuando todo parece que ya no es.
Y sin embargo permanece, indeleble.

Tal vez el final del puente, sólo sea
una mirada llena de asombro, caer
con los brazos extendidos y traicionar a los dedos
aferrándose a la cumbre.

Cuando el silencio es un aullido, una pieza suelta,
un animal que gime, un cuervo graznando tu nombre
girar y darle la espalda al espejo,
para encontrarte más perdido,
para que el árbol muerda tus raíces.

Quizá transmutar en un animal carroñero,
es parte de ilusionarnos, y domesticar un poco el amor.

Carnada

Carnada

I
Más, esa extraña palabra que vive en la memoria.
Instante que pide un poco de nosotros.
Abismos rayando en la locura.
Y ella que abre la boca en decadencia,
sonidos, piel y miradas.
Lágrimas vivas, cuerpo impaciente.

II
Mientras tanto habremos de habitar la canción que no termina.
Y así desvanecer cualquier tipo de pregunta.
Tal vez serpentear bordeando las sombras
es la mejor manera de esperar.

III
A esta hora la noche crece insípida, cada segundo se siembra insomne;
sospechando un lugar, aquí donde dueles.
Látigos rasgando el tiempo. Y la boca que gime por inercia.

IV
Mañana, un señuelo para calmar el apetito.
Y un corazón.
Más, un poco más.

4:23

4:23

 

Un latido con un sentimiento de sonidos extraños
y piel esperando.
Noches tibias, húmedas
y horas desvanecidas sobre la cama.

Bocas salivando un lenguaje cenizo
paisajes claroscuros, hiel aderezando las heridas,
ojos mediocres de mirada turbia y deseo hacinado.

La armadura cae golpeando el suelo de sus ganas,
un recuerdo lacera desde el bajo vientre.

Y la distancia desgarra desde adentro.

El mundo se quiebra a pedazos,
la lengua empuña promesas al aire,
y los huesos se astillan con cada grito destemplado.

El cielo vibra bajo dedos violentos,
azul despiadado, y pliegues de sábanas aferradas,
el corazón se estrecha en una canción,
baila gotas ácidas; baladas de notas vacías
y labios sangrantes.

Dientes afilando cada estación de paso,
el frío atenaza la médula,
royendo, salpicando verdades crudas,
fluyendo como viento de otoño
ocre, sombras y moho.

El miedo es un árbol de raíces amargas.

 

Color agua y miedo

Color agua y miedo

Abrazó el tiempo que tenía enredado en las pestañas.
Y unas palabras bailaban lapidando cada vez más la garganta.
Un gemido tropezó buscando un nombre con gotas de saliva oscura.
Y los sonidos morían ahogados; un grito intentaba escapar.
La noche avanzaba lento, minuto a minuto acumulaba angustia.
Y una hora pasaba distraída con la sonrisa ausente.
Un viento deslizaba una cabellera que apenas cubría esos ojos,
y una mirada diluida dueña de un color extraño; un color agua y miedo.
Un color que sabe que no le pertenece, un color que se ha sembrado frente al espejo.
Un golpe de sangre inunda su pecho. Y un latido miente, diciendo que es vida.
Y el pecho se llena, la respiración se acorta es entonces que la distancia duele.
Un latigazo cruza la frente; una verdad a media luz dice que no es.

Y un dolor sabe reconocerle.

Se desliza abrigando su espalda.
Una voz germina en la ventana y un rostro se aferra a su memoria.

Aquí, un color te extraña.