Gris

Gris

Érase un tiempo que no sabía donde vivirse; y se refugió en aquél par de ojos. Contando los días con distancias diluidas, y apenas un pedazo de cielo colgado en un puño de letras. Así pasaba las horas, esperando sobrevivir en aquellos ojos tan llenos de siempre. Describía la vida imaginando historias sin final. Y recordaba, otros tiempos perdidos en quizás algún reloj de arena. O quizás en una boca que no tenía idea de que el tiempo permanecía escondido. Se sembraba y germinaba y vivía, esperando encontrarse en la mirada que pudiera sacarlo de aquél refugio voluntario. Un día vio que su refugio crecía y se volvía más grande y con más luz, era la pupila que se abría asombrada. Parpadeaba y se frotaba intentando sacarse al tiempo que vivía dentro de ellos. Y es que el tiempo se había sembrado tanto que la mirada se había vestido de gris, la mirada envejecía. El tiempo apagó ese par de ojos.

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